En respuesta a esta cuestión, aportaremos algunas pruebas para convencerle de que invertir en bienes raíces en Estambul es una empresa viable y rentable.
Protección de capital en Turquía
Analizando la evolución de las monedas de las naciones más importantes que impulsan la inversión inmobiliaria, se observa que esta ha protegido el capital frente a la devaluación de divisas y metales preciosos clave como el dólar y el oro. La inversión inmobiliaria en Estambul resulta muy atractiva debido a la protección del capital, ya que los precios de las propiedades fluctúan constantemente con el valor de la lira turca . Si el precio de la moneda local disminuye, el valor de la propiedad aumenta lógicamente para compensar dicha caída. Además, el Ministerio de Economía y el Banco Central de Turquía desempeñan un papel fundamental en la estabilidad y el equilibrio del mercado inmobiliario y de productos frente a la lira turca.
Alternativas más baratas
La mayoría de las personas que desean invertir en bienes raíces fuera de sus países de origen limitan sus opciones a los países más populares entre los turistas, como Turquía, España y Francia. Muchos de ellos terminan invirtiendo en Turquía, ya que ofrece diversas oportunidades de inversión inmobiliaria a precios más bajos que en Europa Occidental, Inglaterra y Estados Unidos. Además, vivir en Turquía es muy económico , lo que hace que la idea de comprar una casa allí con la intención de invertir y pasar las vacaciones sea sumamente atractiva para muchos inversores extranjeros. A pesar de contar con algunos de los sitios históricos más importantes del mundo, como la Torre de Gálata y el hermoso Bósforo con sus increíbles restaurantes, Estambul sigue siendo una opción económica.
Proceso de compra fácil
Al considerar invertir en bienes raíces, deberá analizar todos los factores, incluidos los largos y complejos procesos legales que puedan implicar. Afortunadamente, Turquía, en particular, se considera uno de los países más accesibles para la compraventa de bienes inmuebles, ya que los trámites son sencillos y no requieren la presencia de un abogado. Sin embargo, es imprescindible dominar el turco o contar con un traductor para la documentación legal necesaria para completar la transacción. Contratar un abogado no es una mala idea en general, pero no siempre es necesario. La compra de una propiedad en Turquía suele tardar entre tres y seis semanas.